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martes, 7 de febrero de 2023

Apoyas la mano - Ángel González


Apoyas la mano en un árbol. Las hormigas tropiezan con ella y se detienen, dan la vuelta, vacilan. Es dulce tu mano. La corteza del abedul también es dulce: dulcísima. Una agridulce plata otoñal sube desde su raíz honda hacia ti misma. Mojada por la luz sucia y filtrada, peinada fríamente por la brisa, te estás quedando así: cada momento más sola, más pura, más concisa.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Me basta así - Ángel González



Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—; entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...

(Escucho tu silencio. Oigo

lunes, 4 de octubre de 2021

Muerte en el olvido - Ángel González


Yo sé que existo porque tú me imaginas. Soy alto porque tú me crees alto, y limpio porque tú me miras con buenos ojos, con mirada limpia. Tu pensamiento me hace inteligente, y en tu sencilla ternura, yo soy también sencillo y bondadoso. Pero si tú me olvidas quedaré muerto sin que nadie lo sepa. Verán viva mi carne, pero será otro hombre —oscuro, torpe, malo— el que la habita...

sábado, 4 de septiembre de 2021

El día se ha ido - Ángel González

Ahora andará por otras tierras,

llevando lejos luces y esperanzas, aventando bandadas de pájaros remotos, y rumores, y voces, y campanas, —ruidoso perro que menea la cola y ladra ante las puertas entornadas.
(Entretanto, la noche, como un gato sigiloso, entró por la ventana, vio unos restos de luz pálida y fría, y se bebió la última taza.) Sí; definitivamente el día se ha ido.
Mucho no se llevó (no trajo nada); sólo un poco de tiempo entre los dientes, un menguado rebaño de luces fatigadas.
Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto, sin duda alguna, volverá mañana. Ahuyentará a ese gato negro.
Ladrará hasta sacarme de la cama. Pero no será igual. Será otro día. Será otro perro de la misma raza.

viernes, 5 de abril de 2019

Mientras tú existas - Ángel González


Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

Son las gaviotas, amor - Ángel González


Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.

Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.

Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.
Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

miércoles, 3 de abril de 2019

Muerte en el olvido – Ángel González.


Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita...

viernes, 7 de septiembre de 2018

Me basta así - Ángel González


Si yo fuese DiosY tuviese el secretoHaría un ser exacto a tiLo probaríaA la manera de los panaderos cuando prueban el panEs decir, con la boca
Y si ese saborFuese igual al tuyoO sea, tu mismo olorY tu manera de sonreír
Y de guardar silencioY de estrechar mi mano, estrictamenteY de besarnos sin hacernos dañoDe eso sí estoy seguroPongo tanta atención cuando te besoEntonces
Si yo fuese DiosPodría repetirte y repetirteSiempre la misma y siempre diferenteSin cansarme jamás del juego idénticoSin desdeñar tampoco la que fuistePor la que ibas a ser dentro de nadaYa no sé si me explicoPero quiero quiero aclarar que
Si yo fuese DiosHaría lo posible por ser Ángel GonzálezPara quererte tal como te quieroPara aguardar con calmaA que te crees tú misma cada día
A que sorprendas todas las mañanasLa luz recién nacida con tu propia luzY corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vidaResusitándome con tu palabra
Lázaro alegre, yoMojado todavíaDe sombras y perezaSorprendido y absorto en la contemplaciónDe todo aquello que
En unión de mí mismoRecuperas y salvasMuevesDejas abandonado cuando, luego, callas
Escucho tu silencioOigo constelacionesExistes. Creo en tiEres. Me bastaSi yo fuese DiosY tuviese el secreto