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martes, 7 de febrero de 2023

Poema de las cosas - José Ángel Buesa


Quizás estando sola, de noche, en tu aposento oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento que existen ciertamente, pero que no se ven... Y también es posible que una tarde de hastío como florece un surco, te renazca un afán y aprenderás entonces que hay cosas como el río que se estan yendo siempre, pero que no se van... O al cruzar una calle, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, cosas que nunca han sido, pero que pueden ser... Por más que tu prefieras ignorar estas cosas sabrás por qué suspiras oyendo una canción y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, cosas que son hermosas, sin saber que lo son... Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará tu jardín y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que nunca tienen fin.

sábado, 28 de mayo de 2022

Poema lejano – José Ángel Buesa

 

A veces me pregunto dónde estarás ahora,
después de tantas noches sin tu mano en la mía, -
noches de abrir un libro para esperar la aurora,
noches de largo viento por la calle vacía.
A veces me pregunto si hay alguien que te espera,
alguien que no conoces, que pasa y te saluda
y, como siempre vistes de negro en primavera,
no sé si tus vecinas pensarán que eres viuda.
A veces me imagino como serán las cosas
que te son familiares: tu jardín, tu ventana,
el búcaro en la mesa para poner las rosas
y un desayuno sin mí cada mañana.
O me quedo pensando qué sentirás tan lejos,
en las tardes heladas, al quitarte el abrigo;
y cuando vas de compras sin mirar los espejos
para que no te digan que ya no voy contigo.
Y también me pregunto si alguna madrugada
prefieres no dormirte para soñar despierta,
o cómo se entristece de lluvia tu mirada
cuando pasa el cartero sin tocar en tu puerta.
Pero no me pregunto si olvidarás mi nombre,
ni lo que tú me diste, ni lo que yo te di,
pues si te ven un día del brazo de otro hombre
tendrá que ser un hombre que se parece a mí…

martes, 15 de febrero de 2022

Nocturno - José Ángel Buesa


Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero. Ahora que no me oyes, ya no debo callar. Tú seguirás tu vida y olvidarás primero... Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar. Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte, y un amor tempestuoso que no puede durar. Acaso aquella noche no quise retenerte... y ahora estoy recordándote a la orilla del mar. Tú, que nunca supiste lo que yo te quería, quizás entre otros brazos lograrás olvidar... Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día... Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar. El rumor de mi sangre va cantando tu nombre, y el viento de la noche lo repite al pasar. Quizás en este instante tú besas a otro hombre... Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar... Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...

Esta vieja canción - José Ángel Buesa


Esta vieja canción que oí contigo, y que contigo di por olvidada, surge del fondo de la madrugada como la voz doliente de un amigo. (Yo sé que la mujer que va contigo no puede adivinar en mi mirada que esa canción que no le dice nada, le está diciendo lo que yo no digo). Y, al escuchar de pronto esa tonada, comprendo la amargura de un mendigo ante una puerta que le fue cerrada. Pero intento reír, y lo consigo... como si no me recordara nada

viernes, 29 de octubre de 2021

Se deja de querer - José Ángel Buesa


Se deja de querer...
Y no se sabe porque se deja de querer
Es como abrir la mano y encontrarla vacía
Y no saber de pronto que cosa se nos fue.
Se deja de querer...
Y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed
Como andar en otoño sobre las hojas secas
Y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer...
Y es como el ciego que aun dice adiós llorando
Después que pasó el tren.
O como quien despierta recordando un camino
Pero ya solo sabe que regreso por él.
Se deja de querer...
Como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber
Y es hallar un diamante brillando en el rocío
Y que ya al recogerlo se... se evapore también
Se deja de querer...
Y es como un viaje detenido en las sombras
Sin seguir ni volver
Y es cortar una rosa para adornar la mesa
Y que el viento deshoje la rosa en el mantel
Se deja de querer...
Y es como un niño que ve como naufragan sus barcos de papel
O escribir en la arena la fecha de mañana
Y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer...
Y es como un libro que aun abierto hoja a hoja quedó a medio leer
Y es como la sortija que se quitó del dedo
Y solo así supimos... Que se marcó en la piel.
Se deja de querer...
Y no se sabe porque se deja de querer.

viernes, 15 de octubre de 2021

Balada del mal amor - José Ángel Buesa


Qué lástima, muchacha, que no te pueda amar... Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, y tú un arroyo alegre que sueña con la mar. Yo eché mi red al río... Se me rompió la red... No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed. Se besa por el beso, por amar el amor... Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso; pues sólo nace el fruto cuando muere la flor. Amar es tan sencillo, tan sin saber por qué... Pero así como pierde la moneda su brillo, el alma, poco a poco, va perdiendo su fe. ¡Qué lástima muchacha, que no te pueda amar! Hay velas que se rompen a la primera racha, ¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar! Pero aunque toda herida deja una cicatriz, no importa la hoja seca de una rama florida, si el dolor de esa hoja no llega a la raíz. La vida, llama o nieve, es un molino que va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve, triturando el recuerdo de lo que ya se fue... Ya lo mío fue mío, y ahora voy al azar... Si una rosa es más bella mojada de rocío, el golpe de la lluvia la puede deshojar... Tuve un amor cobarde. Lo tuve y lo perdí... Para tu amor temprano ya es demasiado tarde, porque en mi alma anochece lo que amanece en ti. El viento hincha la vela, pero la deshilacha, y el agua de los ríos se hace amarga en el mar... Qué lástima muchacha, que no te pueda amar...

viernes, 8 de octubre de 2021

Carta sin fecha - José Ángel Buesa


Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre
no lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.
Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.
Ya ves: Ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.
¡Qué importa lo que sueña! Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.
Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.
Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para ti...

domingo, 3 de octubre de 2021

Te acordarás un día - José Ángel Buesa


Te acordarás un día de aquel amante extraño que te besó en la frente para no hacerte daño. Aquel que iba en la sombra con la mano vacía, porque te quiso tanto que no te lo decía. Aquel amante loco que era como un amigo, y que se fue con otra para soñar contigo. Te acordarás un día de aquel extraño amante, profesor de horas lentas, con alma de estudiante. Aquel hombre lejano que volvió del olvido sólo para quererte como nadie ha querido. Aquel que fue ceniza de todas las hogueras, y te cubrió de rosas, sin que tú lo supieras. Te acordarás un día del hombre indiferente que en las tardes de lluvia te besaba en la frente; viajero silencioso de las noches de estío, que sembraba en la arena su corazón tardío. Te acordarás un día de aquel hombre lejano, del que más te ha querido, porque te quiso en vano. Quizás, así, de pronto, te acordarás un día de aquel hombre que a veces callaba y sonreía. Tu rosal preferido se secará en el huerto, como para decirte que aquel hombre se ha muerto. Y él andará en la sombra, con su sonrisa triste. Y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Canción del andén - José Ángel Buesa

jueves, 20 de febrero de 2020

Poema del regreso - José Ángel Buesa


Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!

Poema de la Despedida - José Ángel Buesa



Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

domingo, 24 de noviembre de 2019

El gran amor - José Ángel Buesa


Un gran amor, un gran amor lejano es algo así como la enredadera que no quisiera florecer en vano y sigue floreciendo aunque no quiera.
Un gran amor se nos acaba un día y es tristemente igual a un pozo seco, pues ya no tiene el agua que tenía pero le queda todavía el eco.
Y, en ese gran amor, aquel que ama compartirá el destino de la hoguera, que lo consume todo con su llama porque no sabe arder de otra manera.

jueves, 11 de abril de 2019

Canción del Viaje de José Ángel Buesa


Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío
y las iluminadas ventanillas de un tren.                          

Y aquel tren que partía se llevaba algo mío,...
ya no recuerdo cuando, ya no recuerdo quien.


Pero sí que fue un viaje para toda la vida
y que el último gesto, fue un gesto de desdén,
porque dejó olvidado su amor sin despedida
igual que una maleta tirada en el andén.

Y así, mi amor inútil, con su inútil reproche,
se acurrucó en su olvido, que fue inútil también.

Como esos pueblos tristes, donde llueve de noche,
como esos pueblos tristes, donde no para el tren.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Canción de la Búsqueda - José Ángel Buesa


Todavía te busco mujer que busco en vano,
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: "te quiero..."

Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía:
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.

Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.

Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
y el horror de los días convirtiéndose en años...

Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella...
Y al no decir: "¡Es ella!" - como diría ahora -,
seguiré mi camino, murmurando: "Era ella..."

domingo, 26 de agosto de 2018

Poema del renunciamiento - José Ángel Buesa

miércoles, 26 de abril de 2017

Carta a Usted - José Ángel Buesa


Señora:
Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante....
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.
Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho
pero el amor señora cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.
Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.
Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor
sino para ella sola, viuda de un gran amor.
Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.
Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.

Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.
O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.

Si... usted juró cien veces ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.
Usted sabe y perdóneme que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.

Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.
Y como usted señora ya aprendió a ser infiel
a mí así de repente me da pena por él.
Sí es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.
Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.
Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí
sino por... por los amores que terminan así.
Pero vea señora... que diferencia había
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.