viernes, 16 de octubre de 2026

La vida nada más - Gabriel Celaya

La vida que murmura. La vida abierta.
La vida sonriente y siempre inquieta.
La vida que huye volviendo la cabeza,
tentadora o quizá, sólo niña traviesa.
La vida sin más. La vida ciega
que quiere ser vivida sin mayores consecuencias,
sin hacer aspavientos, sin históricas histerias,
sin dolores trascendentes ni alegrías triunfales,
ligera, sólo ligera, sencillamente bella
o lo que así solemos llamar en la tierra.

La vida humana - Ramón de Campoamor

Velas de amor en golfos de ternura
suelta mi pobre corazón al viento,
y encuentra, en lo que alcanza, su tormento,
y espera, en lo que no halla, su ventura.
Viviendo en esta humana sepultura,
engañar el pesar es mi contento,
y este cilicio atroz del pensamiento
no halla un linde entre el genio y la locura.
¡Ay! en la vida ruin que al loco embarga,
y que al cuerdo infeliz de horror consterna,
dulce en el nombre, en realidad amarga.
Solo el dolor con el dolor alterna,
y si al contarla a días es muy larga,
midiéndola por horas es eterna.

Háblame del mar marinero - Rafael Alberti

Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar.
El sol es el caporal
y las mantillas las nubes,
que las mueve el temporal.
Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar.
Háblame del mar, marinero.
Dime si es verdad
lo que dicen de él.
Desde mi ventana
no puedo yo verlo.
Desde mi ventana
el mar no se ve.
Háblame del mar, marinero.
Cuéntame que sientes
allí, junto a él.
Desde mi ventana
no puedo saberlo,
desde mi ventana
el mar no se ve.
Dicen que el barco navega
enamorado del mar.
Buscando sierenas va,
buscando sirenas nuevas
que le canten al pasar.
Dicen que el barco navega
enamorado del mar.
Háblame del mar, marinero,
háblame del mar, háblame.

jueves, 15 de octubre de 2026

Si supiera - Gabriel García Márquez


Alguien canta - Carmen Soler


Bajo los cielos ásperos
sobre la tierra violenta
alguien canta.
Allí donde jamás avisa el día
ni existe un atisbo de los ruiseñores,
alguien canta.
Allí donde el silencio
se rompe solo a gritos
y las palabras de amor
se dicen en secreto,
alguien canta.
Allí donde los hombres están desnudos
y amarrados a los cepos,
alguien canta.
Frente al pelotón de los fusilamientos,
alguien canta.
¡Escucha!
¡Levántate!
Alguien canta.

SI... - Rudyard Kipling

Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo.